Durante la reunión Claretiana sobre China que se celebró en Macao en Abril 2007 uno de los temas que discernimos fue la necesidad de conseguir el adecuado apoyo económico para el desarrollo de nuestra misión en China. La misión claretiana en China es, ya en su estructura, muy peculiar. Está bajo la animación de dos Organismos mayores, la Provincia de Filipinas (Macao – Zhuhai) y la Delegación de Asia Oriental (Beijing) de la que depende la Delegación de Corea que es la responsable inmediata de la animación de la tercera posición (Harbin); además está la zona de Huangshan (nuestra antigua misión en China) de la que cuida especialmente la comunidad de Taiwán (Asia Oriental) desde hace ya más de 13 años. Ante tanta complejidad vimos la necesidad de unificar esfuerzos para tratar que el apoyo a nuestra misión en China sea lo más coordinado posible. Se decidió, pues, establecer el centro de la Procura de China en Macao por su conveniencia geográfica –estar en China sin “ser” China. Desde Macao se coordinarían las diferentes líneas de acción de nuestro esfuerzo misionero, especialmente lo referente a la promoción de proyectos de desarrollo y apoyo a la Iglesia Local.
El otro aspecto peculiar de nuestra misión en China es que nosotros como Claretianos no podemos realizar directamente actividades evangelizadoras en China debido a las limitaciones establecidas por el gobierno:
Articulo 4: Todas las religiones deben mantener el principio de independencia y autonomía. Los grupos religiosos, lugares de actividad religiosa y los asuntos religiosos no deben estar bajo el control de un poder extranjero. (Ley del Consejo de Estado de la República Popular China (Nº 426). Fue aprobada el 7 de Julio de 2004 en la Sesion 57ª del Consejo de Estado. Efectiva desde el 1 de Marzo de 2005.)
De este modo, nuestra labor de animación eclesial se realiza siempre (o casi siempre) a través de terceros, lo que no deja de ser un matiz muy claretiano: no somos evangelizadores sin más, sino promotores de evangelizadores, misión compartida; el quid no es tanto el que seamos nosotros los que anunciemos, sino que la Palabra, la Buena Nueva de Jesús sea anunciada… y en esa cadena anunciadora nosotros somos eslabón.
Los meses pasaron y la necesidad de concretar lo que en Macao fue simplemente una idea general se hacía cada vez más acuciante; algunos proyectos necesitaban urgentemente ser evaluados y apoyados económicamente para llevarse a cabo… y aunque la idea de una nueva configuración para la Procura estaba clara, aún no nos habíamos puesto a ejecutarla en sus pormenores.
Para ello –y con la vehemencia de un Tifón que pasó por el país dos días antes de empezar la reunión- decidimos tener una reunión en Taiwán de unos dos o tres días para poner en claro lo que es una procura misionera y como animarla. Fue de innegable valor la asistencia prestada por Santiago González, que puso a nuestra disposición su tiempo y experiencia para aclararnos qué es una Procura Misionera Claretiana, cómo se organiza, cómo se solicitan ayudas, qué problemas podemos encontrar, cómo hacer proyectos y su posterior seguimiento… En la reunión descubrimos que aunque todos hablábamos de Procura Misionera, este término tenía un significado bien distinto para cada uno de los presentes. Compartir las ideas preconcebidas que traíamos fue una buena forma de aclarar términos, establecer objetivos y encaminar la futura coordinación en la elaboración, desarrollo y seguimiento de proyectos.
Como resultado tangible de esta reunión ya están en marcha la asistencia a varias Iglesias Locales de China que nos solicitaron ayuda. De momento piden ayuda para reconstruir templos derruidos o en estado casi ruinoso: esperemos que en un futuro próximo seamos capaces de animarles a emprender proyectos de promoción social y desarrollo; de momento a la Iglesia China, cual iglesia que sale de las catacumbas cegada por la luz del día, le cuesta ver más allá de sí misma, de entender el alcance social y liberador del mensaje que, aunque sea en vasijas de barro, ha sido encomendada a anunciar: Dios está aquí, ha plantado su tienda entre nosotros y no tiene intención de levantarla… es más, esa tienda es amplia y acoge a todos los que quieran entrar en ella.
Esperemos que seamos capaces como comunidad misionera Claretiana de llevar a cabo con sabiduría y diligencia este renovado camino de la Procura Claretiana de China.